Diplomados en Interculturalidad
Con el propósito de incentivar el debate sobre la diversidad cultural y llevarlo hasta el interior de los medios de comunicación social, en 1999, el Organismo Naleb’, a través del Programa de Medios de Comunicación, en coordinación con la Escuela de Comunicación de la Universidad de San Carlos de Guatemala ─USAC─, la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas y Acción Ciudadana, inició, en la capital, el primer proceso de capacitación para comunicadores sociales, a través del Diplomado en Interculturalidad, el cual se trasladó a las cabeceras departamentales de Quetzaltenango, Alta Verapaz y Sololá.
Entre los objetivos que sustentaron este diplomado destacan, entre otros, que los participantes manejaran términos adecuados alrededor de la interculturalidad, para poder así utilizar de mejor manera los conceptos, tendencias y teorías en el marco de la democracia incluyente y participativa.
Asimismo generar opinión pública a través de los participantes, desde una perspectiva intercultural, mediante la utilización de espacios que permitan proyectar a los medios de comunicación como instrumentos capaces de transmitir mensajes que contribuyan a sensibilizar y transformar a la sociedad.
El impacto generado por la ejecución de este proyecto puede medirse en la apertura al debate sobre el reconocimiento de la diversidad cultural, que permite abrir espacios para el diálogo interétnico, el cual únicamente se había ventilado entre columnistas de prensa. Estos espacios permitieron que el tema llegara hasta los reporteros de medios radiales y televisivos que, al final de cuentas, son quienes trabajan la noticia en las calles y, por lo tanto, tienen un contacto más directo con la población.
Adicionalmente, los periodistas y comunicadores participantes en ese primer diplomado realizaron un trabajo de observación electoral en la capital y el interior del país, el cual dio inicio al despliegue de tres misiones de observación nacional en los procesos electorales de los años 1999, 2003 y 2007. Esta resultó ser una actividad calificada de inédita para los pueblos indígenas de América Latina.






